COMEDOR DE ANA RECIBE DONACIONES

El comedor de Ana Borges, en Artigas, continúa recibiendo donaciones que resultan fundamentales para sostener una tarea solidaria que no se detiene. La iniciativa, que se ha convertido en un punto de referencia para decenas de familias de la ciudad, funciona gracias a la colaboración de particulares, instituciones y también del esfuerzo personal de sus responsables.

“Recibimos una donación de alimentos de Nicolás, vinculado a la lucha libre, y también de una muchacha del grupo de yoga, junto a un compañero, que se acercaron a colaborar con más productos. Todo lo que llega es bienvenido, porque lo que no utilizamos en la olla lo destinamos a armar mini canastas para las familias que lo necesitan. Si alguien pide un paquete de fideos o un kilo de arroz, saben que pueden contar con nosotros”, relató Borges.

El comedor no solo prepara alimentos, sino que además brinda asistencia a quienes atraviesan dificultades. Sin embargo, la solidaridad de la comunidad no siempre alcanza para cubrir la totalidad de los gastos. “Siempre tenemos que poner de lo nuestro. Por ejemplo, todas las mañanas compramos 50 panes para el desayuno, y eso sale de nuestro bolsillo. El café y el azúcar, por suerte, nos llegan en donaciones: un fardo lo aportó Ipar Cueros y otro Donarí Díaz. También hubo vecinas que acercaron azúcar y productos de limpieza, que son tan importantes como la comida, porque aquí la gente no solo come, también utiliza las instalaciones”, explicó.

El mantenimiento del espacio es otra tarea diaria. Borges destacó que, sobre todo los fines de semana, deben redoblar esfuerzos: “Los sábados limpiamos los baños tres veces, porque a la mañana recibimos a un grupo, luego al mediodía, y más tarde llegan los niños. Queremos que siempre encuentren el comedor en condiciones dignas”.

La referente comunitaria hizo un llamado a quienes deseen seguir colaborando: “Todo aporte es bienvenido. Si no lo utilizamos nosotros, siempre hay alguien que necesita y al que podemos auxiliar. Lo importante es que nadie se vaya con las manos vacías”.

Con gestos grandes o pequeños, el comedor de Ana Borges se mantiene en pie como un ejemplo de organización barrial y solidaridad, donde la comunidad se ayuda a sí misma frente a las necesidades cotidianas.

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